miércoles, mayo 25, 2005

Encantado, encantado (o crítica de Pyonyang)

Un día tendré que dedicar un post a hacer una recopilación de cómics que traten sobre política (de ambos lados, por supuesto). Y sin duda Pyonyang será un muy buen ejemplo.
Las casi 180 páginas de que consta la obra se me han pasado volando, con un trazo sencillo pero a veces detallista. Hay momentos humorísticos pero creo que te ofrece la posibilidad de a) reírte con las bromas del protagonista y/o b) ponerte a llorar después de analizar en profundidad el comentario presuntamente humorístico y descubrir que ha sido una broma totalmente amarga. A destacar las técnicas y estrategias que usa el régimen totalitario norcoreano para perpetuar la figura de su líder. Por ejemplo, esculpir en la piedra de una montaña frases panfletarias o mediante una técnica de ilusión óptica, lograr que cuando te mires al espejo de la habitación del hotel no aparezca tu cara sino la del dirigente pacificador. El ambiente claustrofóbico y opresor, no de vivir encerrado en una habitación sino de vivir encerrado en un país, está muy bien conseguido y, aunque sea todavía joven, me recuerda a cierta época “dorada” de hace 40 años.
Sin embargo, sólo tiene un punto negativo: la historia paralela con el libro de George Orwell, 1984, se podría haber explotado mucho más.